jueves, 9 de junio de 2011

No debemos murmurar, y mucho menos de nuestras autoridades.

12:1 María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.
12:2 Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.
12:3 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.
12:4 Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres.
12:5 Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos.
12:6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
12:7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
12:8 Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?
12:9 Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue.
12:10 Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.

1 comentario:

  1. Debemos respetar nuestras autoridades espirituales, pues son estas todas delegadas por Dios, para la guianza de las iglesias o congregaciones, es indispensable, que de nosotros reciban amor y respeto, no solamente de palabras o acciones, sino de corazón, pues no podemos engañar al Señor.

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